Con la idea de crear un lugar que de alguna manera tuviera contenido político pero que no ofendiera a nadie y que al mismo tiempo fuera muy colombiano, nació La Barra del Sagrado Corazón.
Barra, porque es un lugar pequeño pero cómodo, donde se sirven sopas, sándwiches y ensaladas elaborados por Juanita, la chef, según sus recetas caseras. Y del Sagrado Corazón porque cuando Colombia fue consagrada a esta figura religiosa, se consideró como uno de los hechos políticos que marcaron la historia del país “y hoy se ve como algo gracioso al mismo tiempo”, dice Jaime Arteaga, uno de los propietarios.
Fue abierto en La Macarena porque, a su juicio, es uno de los pocos barrios de Bogotá, si no el único, que no funciona como un ghetto, sino que es el lugar donde conviven los ricos con los pobres en total democracia. Y porque el Sagrado Corazón es como La Macarena: está en las casas de los ricos y los pobres, en las busetas y en las camionetas 4×4, en las billeteras y en los escapularios.
Así pues, el restaurante nació para rendirles un homenaje a los diferentes acontecimientos que han sucedido a lo largo de los años y que crean recordación en la mente de los colombianos, como el Banquete del Millón y la Séptima Papeleta, ambos representados en forma de platos. El primero es un consomé, muy casero ($ 3.500), y el segundo es una ensalada con lechugas, tomate, maíz y champiñones, con jamón de pavo ($10.500).
En este lugar ubicado en el centro de Bogotá, también se ofrece servicio a domicilio.
La Barra del Sagrado Corazón
Reseña
Con la idea de crear un lugar que de alguna manera tuviera contenido político pero que no ofendiera a nadie y que al mismo tiempo fuera muy colombiano, nació La Barra del Sagrado Corazón.
Barra, porque es un lugar pequeño pero cómodo, donde se sirven sopas, sándwiches y ensaladas elaborados por Juanita, la chef, según sus recetas caseras. Y del Sagrado Corazón porque cuando Colombia fue consagrada a esta figura religiosa, se consideró como uno de los hechos políticos que marcaron la historia del país “y hoy se ve como algo gracioso al mismo tiempo”, dice Jaime Arteaga, uno de los propietarios.
Fue abierto en La Macarena porque, a su juicio, es uno de los pocos barrios de Bogotá, si no el único, que no funciona como un ghetto, sino que es el lugar donde conviven los ricos con los pobres en total democracia. Y porque el Sagrado Corazón es como La Macarena: está en las casas de los ricos y los pobres, en las busetas y en las camionetas 4×4, en las billeteras y en los escapularios.
Así pues, el restaurante nació para rendirles un homenaje a los diferentes acontecimientos que han sucedido a lo largo de los años y que crean recordación en la mente de los colombianos, como el Banquete del Millón y la Séptima Papeleta, ambos representados en forma de platos. El primero es un consomé, muy casero ($ 3.500), y el segundo es una ensalada con lechugas, tomate, maíz y champiñones, con jamón de pavo ($10.500).
En este lugar ubicado en el centro de Bogotá, también se ofrece servicio a domicilio.
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